¿ALGUNA VEZ HAS ESCUCHADO QUE TE LLAMAN Y NO HAY NADIE?

¿ALGUNA VEZ HAS ESCUCHADO QUE TE LLAMAN Y NO HAY NADIE?

Daniela era una chica de 16 años, una chica de pocos amigos e introvertida ella vivía con sus abuelos, ellos salían muy seguido a atender asuntos personales y muchas veces pasaba los días sola en casa, hasta que por las tardes regresaban sus abuelos a descansar.

Normalmente disfrutaba sus tardes leyendo o viendo televisión acompañada por su mejor amigo, un perro llamado Josh

Un día sus abuelos salieron como ya era habitual, ella hizo lo que ya era costumbre, leer, ver televisión, escuchar música y ahí se fue casi todo su día, se dieron las 6 de la tarde y sus abuelos aun no llegaban, ella pensó que ya no tardarían tanto y antes de irse su abuela le pidió que ordenara su habitación así que ella muy deprisa comenzó a recoger.

Su perro solo estaba acostado viendo como ella pasaba poniendo las cosas en su lugar, cuando de repente salió corriendo de la habitación, a ella no le extraño ya que pensó que podía haber ido a tomar agua o comer, ella siguió en lo suyo cuando de repente escucho la voz de su abuela diciéndole que ya habían llegado como normalmente lo hacían, ella respondió, está bien, ya bajo.

Termino de recoger lo último que le faltaba y comenzó a bajar para saludar a sus abuelos, cuando llego a las escaleras escucho a su perro ladrar y gruñir como si algo le molestara, le pareció extraño ya que el perro no hacia eso con sus abuelos y pensó a quien podría estarle ladrando, le extrañó no escuchar las voces de sus abuelos ni ningún ruido solo los ladridos y gruñidos del perro.

Siguió bajando y se dio cuenta que en su casa no había nadie y más extraño aun la puerta estaba completamente cerrada como sus abuelos la habían dejado.

Luego llamo a su perro que no dejaba de ladrar, cuando escucho el teléfono sonar, contesto y era su abuela, ella pensó que quizá habían salido de nuevo y no se había dado cuenta, pero su abuela le comenzó a decir.

-Ya casi llegamos hija, pasamos a comprar algo para cenar, disculpa que hoy lleguemos más tarde de lo normal, pronto estaremos en casa.

Ella se quedó muy sorprendida pues estaba segura de que había escuchado a alguien decirle claramente (Ya llegamos)

No había manera de que se confundiera ya que no tenían música puesta ni la televisión prendida.

Solo le respondió a su abuela (está bien, aquí los espero) y colgó.

Dirigió la mirada con su perro y el seguía gruñendo y ladrando con dirección a la puerta de entrada.

Ella enseguida prendió todos los focos de la casa y se quedó sentada en la sala esperando a que sus abuelos llegaran para ya no estar sola y que su perro dejara de ladrar.

Pasaron los minutos y sus abuelos por fin llegaron así que ella se tranquilizó, y dejo pasar el asunto pensando que probablemente había sido una confusión de ella.

Cenó con sus abuelos y se fue a dormir, su perro siempre dormía alado de su casa pero esa noche se quedó sentado mirando hacia la puerta de su habitación como si algo estuviera vigilando.

Daniela nunca supo que fue lo que escuchó o porque ese día su perro se comportó de una forma tan extraña.

Pero solo de recordar lo que sintió ese día cada vez que su perro ladraba o gruñía a la puerta y que no hubiera nadie le ponía la piel de gallina.

¿Y tú alguna vez has escuchado que te hablan y no hay nadie?

 

AGRADECEMOS LA HISTORIA A NUESTRA AMIGA Judith Hernández.

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